
El Cristo de la Cruz a María es un paso procesional de la Semana Santa de Valladolid perteneciente a la Muy Ilustre Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de la Piedad. Representa el momento en que el discípulo recibe a la Virgen María como su madre tras la crucifixión de Jesús, un instante cargado de emoción y devoción que refleja la profundidad de la Pasión de Cristo.
Historia y origen
El paso fue originalmente encargado a Gregorio Fernández en 1630 para formar parte del Entierro de Cristo y se estrenó en 1642. Con el paso del tiempo, fue trasladado al Museo Nacional de Escultura hasta que, en 1995, la cofradía lo recuperó y reconstruyó, recibiendo su actual denominación de Cristo de la Cruz a María.
Composición y restauración
El paso reconstruido incluye las figuras de Cristo, Nicodemo y José de Arimatea, cuyo cuerpo fue restaurado por el escultor José Antonio Saavedra entre 1994 y 1995. La nueva carroza de madera de raulí, realizada por el ebanista Francisco Fernández León, permitió que el paso pudiera desfilar con solemnidad y elegancia en las procesiones. Además, en la composición escultórica colaboraron Francisco Fermín y Antonio de Ribera, mientras que las esculturas originales de la Virgen y San Juan, de Gregorio Fernández, se incorporaron al paso del Cristo de las Batallas en el siglo XVII.
Participación en procesiones
El Cristo de la Cruz a María desfila cada año en la Procesión de Penitencia y Caridad del Jueves Santo y en la Procesión General de la Sagrada Pasión del Redentor del Viernes Santo, siendo un elemento central de la devoción y la contemplación durante la Semana Santa vallisoletana.
Este paso refleja la dedicación y el cuidado de la cofradía en preservar y transmitir la tradición escultórica y devocional, ofreciendo a los fieles un testimonio de fe y un vínculo tangible con la historia y la Pasión de Cristo.
