
La escultura de madera policromada de Nuestra Señora la Virgen de la Piedad, obra maestra de Gregorio Fernández realizada alrededor de 1627, ocupa un lugar central en la devoción de la Muy Ilustre Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de la Piedad. Actualmente se encuentra en la Iglesia de San Martín y San Benito el Viejo.
Historia y origen
La imagen fue tallada para la Capilla de la Soledad del desaparecido Convento de San Francisco, ubicado en la Plaza Mayor de Valladolid, donde Fray Matías de Sobremonte la describió como una obra “primorosísima” de Fernández. Tras la demolición del convento, la escultura se trasladó a la Capilla de San Ildefonso de la Iglesia de San Martín, siendo redescubierta por Agapito y Revilla a principios del siglo XX.
Descripción y estilo
La Virgen de la Piedad es un altorrelieve de bulto redondo, concebido originalmente como pieza de retablo. Su postura frontal, junto con la expresividad de Cristo apoyado sobre su pierna derecha, transmite una mezcla de solemnidad, dramatismo y serenidad. La Virgen dirige la mirada hacia la derecha, pidiendo clemencia, con los brazos elevados y la boca entreabierta; el Cristo, de máxima expresividad, presenta una anatomía perfecta con delicadas marcas de la Pasión, mientras la policromía resalta el dramatismo de la escena, jugando con luces y sombras para enfatizar los volúmenes.
El contrato de policromía fechado el 5 de noviembre de 1627 confirma los detalles originales: manto azul con bordado, saya carmesí con ribetes, ojos de cristal y encarnado mate para el Cristo, todo siguiendo la minuciosidad y perfección que caracteriza la obra de Fernández.
Procesión y devoción
En 1940, la cofradía completó la espalda de la Virgen para permitir su salida procesional. Desde entonces, la imagen ha sido protagonista en la Procesión de la Piedad la noche del Miércoles Santo, en la Procesión de Penitencia y Caridad el Jueves Santo —donde tiene la potestad de liberar a los presos indultados— y en la Procesión General de la Sagrada Pasión del Salvador el Viernes Santo.
La Virgen de la Piedad también ha participado en eventos de relevancia internacional, como el Vía Crucis del Papa Benedicto XVI durante la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid en 2011 y la Magna Procesión posterior por las calles de la ciudad.
Restauraciones y conservación
La imagen ha sido objeto de varias restauraciones a lo largo del tiempo, destacando las de 1986-1987, realizadas en el Instituto Central de Reparaciones del Ministerio de Cultura, y la integral de 2003-2004, llevada a cabo por técnicos de la Junta de Castilla y León, todas sufragadas por la Cofradía, asegurando la conservación de la policromía y los detalles originales del maestro Gregorio Fernández.
La Virgen de la Piedad es, así, un símbolo vivo de fe, devoción y arte, reflejando la maestría del escultor y la profunda veneración que la cofradía y la comunidad vallisoletana sienten por ella.

