
La Iglesia de San Martín y San Benito el Viejo, sede canónica de la Muy Ilustre Cofradía Penitencial de Nuestra Señora de la Piedad, es un templo de profunda historia y significativa devoción para la comunidad vallisoletana. Su origen se remonta a una primitiva ermita dedicada a San Martín de Tours, construida posiblemente en el siglo XII, vinculada al crecimiento del barrio tras la llegada de los “francos” y al auge de la villa de Valladolid durante las peregrinaciones a Santiago de Compostela.

Historia y construcción
A lo largo de los siglos, el templo ha sufrido numerosas modificaciones y reconstrucciones. La torre, único vestigio del templo primitivo, comenzó a construirse a finales del siglo XII y se terminó a comienzos del XIII. La capilla mayor, iniciada en 1558 bajo la dirección de Rodrigo de Ocabe siguiendo las indicaciones de Diego de Praves, se completó parcialmente a comienzos del siglo XVII, junto con las rejas de la capilla mayor y la del bautismo. La obra mayor, supervisada por Franco de Praves, maestro mayor de obras reales, culminó en 1621, consolidando la estructura del templo tal como se conoce hoy.
Durante los siglos XVII y XVIII, la iglesia se enriqueció con diversas capillas, destacando la central del lado del evangelio, fundada por D. Gaspar de Vallejo, y el altorrelieve de la portada principal de 1721, obra de Antonio Tomé, representando a San Martín partiendo la capa al pobre.
Siglo XX y restauraciones recientes
En 1965, un derrumbe de la techumbre obligó a plantear soluciones para garantizar la seguridad y dignidad del templo. La colaboración de la cofradía y de la parroquia fue fundamental para financiar y supervisar su restauración, asegurando la recuperación de la vida parroquial. Más recientemente, debido al deterioro de las cubiertas, la iglesia fue nuevamente restaurada a partir de 2001 y se abrió oficialmente al culto el 11 de noviembre de 2009, recuperando su esplendor histórico y funcionalidad para la comunidad.

Un templo vivo
Hoy, la Iglesia de San Martín y San Benito el Viejo no solo es un lugar de culto, sino también un referente histórico y artístico, albergando importantes imágenes y pasos procesionales de la cofradía, incluyendo a Nuestra Señora la Virgen de la Piedad. Su arquitectura, capillas y elementos artísticos reflejan siglos de historia, devoción y compromiso de generaciones de vallisoletanos.
